Edición Impresa: 07/03/2008

Ingrid Betancourt se reunió con sus hijos en Colombia

Después de seis años de cautiverio, perdida en la selva colombiana, Ingrid Betancourt por fin pudo abrazar de nuevo a sus hijos.

Ingrid se reúne con sus hijos Lorenzo y Melanie después de seis años de cautiverio.
Foto Servicio Catolico de Noticias.

Después de seis años de cautiverio, Ingrid Betancourt pudo abrazar a sus hijos de nuevo. Las imágenes de los medios de comunicación registran ese abrazo interminable entre Lorenzo y Melanie Delloye a su arribo a la capital colombiana.
Los jóvencitos que llegaron a Colombia procedentes de Francia, no podían creer que estaban de nuevo con su madre.
"El momento más feliz de toda mi vida es este momento... que estoy con mis niños", dijo entre lágrimas la ex candidata presidencial en su segundo día de libertad.
Melanie y Lorenzo llegaron el jueves en la mañana junto a su padre Frabrice Delloye, en un avión oficial enviado por el presidente Nicolas Zarkozy y acompañados por el canciller galo, Bernard Kouchne.
Entre lágrimas y consumida por la emoción, Ingrid Betancourt no soportó la espera en la pista aérea de la base militar donde aterrizó el avión e inmediatamente subió junto con su madre por las escalinatas del Airbus cuando abrió sus puertas para reunirse con sus hijos.
Betancourt permaneció por varios minutos dentro del avión, donde también estaba su hermana Astrid, quien reside en París y quien llegó a Colombia para reunirse con ella.
Luego bajó acompañada por su familia y habló ante los micrófonos dispuestos para los periodistas y exclamó: "El paraíso...eso es algo parecido de lo que estoy sintiendo en este momento, le doy gracias a Dios por este momento tan bello".
Entre lágrimas dijo, abrazando a sus hijos, "son mi orgullo, mi razón de vivir, mi luz, mi luna, mis estrellas...por ellos seguí con ganas de salir de esa selva, por volverlos a ver".
"Estoy muy orgullosa de ellos porque lucharon solitos, crecieron solitos en su angustia de no estar conmigo, dieron una batalla, sacaron los recursos de su personalidad, del fondo de su alma y dieron una batalla hermosísima", agregó.
Este reencuentro es un milagro, para los tres que vivieron la separación de estos seis años en que la candidata se encontraba en manos de la guerrilla colombiana.
Su testimonio de la liberación
Ayer con lágrimas en los ojos y su voz entrecortada por momentos, la excandidata Ingrid Betancourt, habló después de la operación "Jaque" adelantada por las Fuerzas Militares colombianas y que condujo a su libertad, la de los tres norteamericanos y 11 secuestrados más.
Estas fuerons las palabras de Ingrid Betancourt: "Los invito a que nos demos la bendición para agradecerle a Dios que nos acompañó, a nuestras Fuerzas Militares, a nuestros soldados. La operación fue absolutamente impecable. No sabíamos lo que estaba pasando. No hubo un solo tiro, no se mató a nadie, nos sacaron con grandeza. Los guerrilleros que nos tenían secuestrados quedaron vivos.
"Yo creo que esto es una señal de paz para Colombia. Nosotros debemos confiar en las Fuerzas Militares porque ellas nos van a llevar a la paz. Yo quiero realmente agradecerles a cada uno de los soldados de Colombia porque están demostrando que la paz es posible con inteligencia, prudencia y sabiduría. Quiero expresarles agradecimiento al Presidente Uribe, al ministro Juan Manuel Santos, porque si ellos no hubieran tomado el riesgo probablemente quién sabe cuántos años más habríamos estado en este calvario.
"Hoy, en nuestro último día de cautiverio, nos levantaron a las 5:00 de la mañana. Nos hicieron recoger los equipos, nos estuvieron entreteniendo toda la mañana, diciéndonos que no sabían lo que iba a pasar, que de pronto nos teníamos que mover de sitio. Unas horas antes de que llegaran los helicópteros, hablé con el comandante 'Asprilla' y me dijo que nos iban a montar a todos en uno de ellos y que nos iban a llevar a un sitio que no sabía dónde era e íbamos a poder hablar con un comandante que yo pensaba que era 'Alfonso Cano'.
"Cuando nos dijeron eso nos sentimos muy tristes porque todos albergábamos, de alguna manera, la esperanza de que una comisión internacional pudiera liberarnos. Debo confesar que cuando vi los helicópteros blancos sentí algo muy raro porque siempre que oíamos los helicópteros nos tocaba salir corriendo y esta vez estábamos esperando que aterrizaran. Ya cuando la gente estuvo en el sitio y bajó, el desconcierto fue total. Yo me pregunté qué misión era esa, a qué organización correspondían sus emblemas y concluí que se trataba de personas de las Farc por la manera como hablaban. Incluso había algunos que tenían camisetas del 'Che' Guevara.
"Nos subimos con mucha dificultad al helicóptero. Nos ataron las manos y los pies, cosa que me indignó. Nos dieron chaquetas blancas porque nos decían que íbamos a un clima frío. Yo dije: 'Eso no me lo voy a poner'. Rogaba a Dios que me diera fuerzas para aceptar las humillaciones que se iban a venir.
"Cuando ya estábamos volando sucedió algo raro que en primer momento no podíamos entender. De pronto oímos un golpe y vimos que el hombre que nos humilló en cautiverio estaba en el suelo casi desnudo, cosa que, pese a todo, no me alegró. Entonces el jefe de la operación gritó: '¡Somos el Ejército Nacional; ustedes están libres!'. Saltamos, gritamos de alegría, nos abrazamos y le dimos gracias a Dios...".
En estos momentos Ingrid se encuentra con sus dos hijos, quienes llegaron desde Francia para reunirse con su madre liberada. Los medios de comunicación han seguido la noticia del rescate de los secuestrados, mientras que en este país, los tres norteamericanos también se reúnen con sus familias dejando atrás un capítulo doloroso de sus vidas.

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