Edición Impresa: 04/24/2008

Hospital Shriners para niños es una opción para los latinos

Pat Grennan explica los servicios del Hospital Shriners para niños.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.

El Hospital Shriners de Portland ofrece servicios gratuitos para niños que tienen problemas ortopédicos, es decir de los huesos, músculos o las articulaciones, y aquellos que necesitan ciertas cirugías plásticas especializadas como la corrección del labio leporino, así como tratamientos de rehabilitación.
El hospital de Portland, uno de los 22 hospitales con los que cuenta la red de hospitales Shriners en Estados Unidos, Canadá y México atiende a niños y adolescentes hasta los 18 años, con graves lesiones en la médula ósea, así como con lesiones ocasionadas por quemaduras severas.
En todos los casos los niños reciben atención médica totalmente gratuita sin importar su raza, religión o su relación con uno de los miembros del hospital o la fundación. El área de servicio de los hospitales incluye Estados Unidos, México y Canadá, sin embargo cualquier otra persona en recibir los servicios y que no viva en esa zona puede hacerlo enviando una solicitud al P.O. Box 31356, Tampa Florida 3363, o bien llamar al teléfono 1-800-237-5055.
En cualquiera de los casos lo único que se tiene que hacer es llenar una solicitud para ingresar al hospital explicando la condición médica del paciente, y el equipo médico se encargará de revisarla para asegurarse de que el hospital está en condiciones de ofrecerle un tratamiento que verdaderamente pueda hacer una diferencia en su vida.
Si ese es el caso, entonces se agenda una cita, la cual por la gran demanda puede llevar tres meses explicó Kay Weber, encargada de las relaciones públicas del Hospital Shriners. Sin embargo, si se trata de un caso que atente contra la vida de uno de los niños se puede tratar de ingresar al paciente, lo más rápido posible dependiendo de la disponibilidad.
Si usted no habla inglés, eso no es un problema, ya que el hospital cuenta con intérpretes que hablan español. La meta es que el idioma nunca sea una barrera para que los niños reciban la atención que requieren, agregó Weber. “Tenemos intérpretes fantásticas: Susana Molano y Linda Ewbank son maravillosas y ellas se convierten en defensoras de nuestros pacientes, y se aseguran de que los pacientes y sus familias reciban la atención que necesitan y que la cultura y el idioma no sean una barrera”.
En el caso de que uno de los pacientes requiera medicamentos, provisiones especiales o equipo especial fuera de las instalaciones de Shriners, el hospital o la institución a la que sea remitido hará el cobro al seguro del paciente y Shriners pagará el saldo de la cuenta. Sin embargo, un coordinador de cuidados puede ayudar al paciente a tratar de localizar los recursos para artículos tales como sillas de ruedas, equipo médico adaptado, servicios de terapia en la comunidad y materiales para el cuidado de las heridas.
Generalmente el transporte lo cubren las familias de los enfermos, pero cuando haya una circunstancia especial, la fraternidad Shriners puede ofrecer ayuda para el traslado del paciente, lo único que se tiene que hacer es hablar con el Hospital Shriners del área para coordinar el servicio. Miles de los miembros de la comunidad Shriners pasan muchas horas de su tiempo transportando familias y pacientes a los hospitales.
Cuando los niños ingresan al hospital, los padres de los niños pueden quedarse en la habitación con ellos, no hay limitante, agregó la encargada de las Relaciones Públicas del Hospital. Si la familia viene de una distancia mayor a las 50 millas, pueden hospedarse en las habitaciones ubicadas en el séptimo piso del hospital. “Tal vez tengan que compartir la habitación con otros padres, pero las habitaciones son limpias y en buen estado. No hay límite de estancia, ellos se pueden quedar tanto como sea necesario, enfatizó Kay Weber.
En el 2006 Shriners recibió 38,984 solicitudes de nuevos pacientes y ofreció 128,578 servicios que fueron desde procedimientos quirúrgicos, terapias ocupacionales, radiología, entre otros servicios. Actualmente, se atienden 1.000 pacientes cuya primera lengua es el español. Los hispanos pueden estar seguros de que sus hijos obtendrán el tratamiento que necesitan y sobre todo, que tendrán la ayuda profesional que se requiere, en cuanto a la rehabilitación.
Se sabe que de estos mil pacientes, muchos han salido adelante y en algunos casos, los pacientes fueron traídos desde México gracias a la ayuda del hospital. Estos pacientes nunca pensaron que podrían encontrar en Portland, en este hospital, la ayuda que necesitaban. Hoy se encuentran recuperados, gracias a la atención personalizada que se brinda a los pacientes de habla hispana.
Historia
Esta institución nació en la década de los años 20s por el deseo de los Shriners, un grupo de hombres que apoyan la filantropía, de crear un hospital para atender a niños. Los cientos de miles de miembros del Shriners se distinguen por gozar de la vida junto con su interés por la filantropía, es decir el amor a los otros expresándolo en ayuda, sin necesidad de un intercambio o interés alguno.
Esta organización de origen estadounidense, adoptó el tema Arábigo del Imperio Otomano y tiene una filosofía optimista que ha sido descrita como “Placer sin intemperancia, hospitalidad sin grosería y regocijo sin tosquedad”, explican en su sitio de internet.
En general, los Shriners son hombres que gozan de la vida. Les gusta participar en desfiles, viajes, circos, bailes, cenas, eventos deportivos y otras actividades sociales. Por medio de la camaradería y filantropía, el Shrine fortalece el alma y añade un significado interior a la vida cotidiana.
Desde 1922 los Shriners han mejorado considerablemente la calidad de vida de más de medio millón de niños con problemas ortopédicos y lesiones por quemaduras. Otros millones se han beneficiado al recibir tratamientos y técnicas desarrollados en sus hospitales.
Los hispanos que tienen hijos con problemas ortopédicos o de labio leporino, pueden acceder a todos los servicios de este hospital, sin importar su orígen, situación económica o legal en este país. Lo que se busca es que la comunidad conozca los servicios y los beneficios que se ofrecen.
Para comodidad de los padres, el hospital cuenta con habitaciones donde pueden permanecer mientras su hijo es sometido a una cirugía e inicia la rehabilitación.
Igualmente, el hospital ofrece una sala de juegos, una sala de estudios donde los niños continúan sus clases mientras están en el hospital sometidos al tratamiento ortopédico. Otra de las ventajas es que hay un sitio para entretenimiento, de modo que la familia siga unida, pues el equipo médico de Shriners es consciente de la importancia de la familia en el momento de la rehabilitación.
Una de las ventajas que tienen los hispanos, es que cuentan con la traductora en todo momento. Esta persona entra con ellos a las terapias de sus hijos y les ayuda a entender el proceso, a conocer el diagnóstico y la evolución del paciente. Para los médicos es muy importante hacer que las familias se integren al proceso de rehabilitación de sus hijos y por eso se ha integrado un equipo interdisciplinario para lograrlo.
En este proceso las intérpretes son vitales. Para la traductora, Susana Molano la experiencia ha sido muy valiosa. “Lo más grato es tener la oportunidad de ayudar a las familias a entender todo lo relacionado con la salud de los niños que son atendidos en el hospital, además de servir como abogada en la consecusión de los recursos que les son útiles y poder disfrutar viendo los adelantos y la mejoría que experimentan los pacientes con el paso del tiempo.
En cuanto a la experiencia, para Susana Molano ha sido invaluable. “He aprendido a apreciar el esfuerzo de los padres y familiares que cuidan a los niños que tienen discapacidades, a apreciar el coraje de nuestros pacientes, a apreciar el empeño y profesionalismo de los médicos y del personal que los atienden, y a entender el significado real de las palabras generosidad, respeto, compromiso y altruismo a través de la obra de los Shriners”.

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