
El Día de Acción de Gracias está aquí. Aquellos que “tenemos” estamos esperando la fecha con optimismo, no sólo contando nuestras bendiciones, sino pensando en todos aquellos que “no tienen”.
Aquí en los Estados Unidos hay todavía cerca de 40 millones de hermanos y hermanas que tienen que luchar por vivir sin lo básico y estar sufriendo las consecuencias de la pobreza, situación que no es una realidad para muchos de nosotros. Esto significa uno de cada diez norteamericanos.
Cada mes de noviembre las comunidades católicas tratan de hacer algo, para ayudar a estas personas que viven en una realidad desafortunada.
Anteriormente en 1970, los obispos norteamericanos fundaron la Campaña Católica para el Desarrollo Humano. Con el paso de los años, la campaña ha provisto apoyo a más de 8.000 proyectos de auto-ayuda.
Todos estos proyectos están enfocados al trabajo para eliminar la pobreza, y la injusticia económica. Los programas que nosotros hemos ayudado con los años han creado empleos sostenibles, preservando la vivienda, mejorando vecindarios y ayudando a la gente a buscar un camino fuera de la pobreza.
La campaña es un muy importante esfuerzo de parte de la iglesia católica en los Estados Unidos, porque busca invertir en la dignidad de las personas.
Nosotros los católicos creemos que los pobres conocen mejor lo que necesitan para cambiar su vida en sus comunidades. La campaña nunca hace por la gente lo que ellos pueden hacer por sí mismos. El enfoque de la campaña está en la raíz del origen real de la pobreza. Esta iniciativa complementa las respuestas de emergencia de muchas agencias que prestan servicios directos. Éste programa es la encarnación de la vieja máxima: “Es mejor enseñar a un hombre joven cómo pescar, que darle a él un pescado”.
Aquí en nuestra propia Arquidiócesis nuestra gente católica ha contribuido con más de US$119.200 dólares para ayudar a esta campaña. Como las cosas resultaron, todo ese dinero ha sido utilizado para apoyar programas que forman parte de nuestra propia Arquidiócesis.
Por otra parte, quiero compartir con los lectores que los beneficiarios de las subvenciones nacionales fueron Lane Independent Living Alliance, la cual sirve a personas con discapacidades a través de su Proyecto de Apoyo Total, el Proyecto Affordable Homeownership de Clackamas Community Land Trust, el cual entrega viviendas a precios accequibles a las personas de bajos o moderados recursos.
El otro proyecto que se proyecta apoyando las necesidaes de la comunidad es el proyecto Justice for Women de Intercommunity Peace and Justice Center, de Eugene, el cual organiza mujeres inmigrantes y migrantes de bajos ingresos, que hablan español sobre todo y está encaminado a cambiar las condiciones que los mantienen en la pobreza y en una situación de vida inestable.
Con respecto a las subvenciones locales, el Leadership Instituto de Salem, el Proyecto de Leadership Kitchen en Portland y el proyecto “Know your Right” para personas experimentando falta de vivienda, obtuvieron la ayuda a través de la generoridad de nuestros católicos.
En esta época del año, algunos tenemos que reconocer las necesidades de aquellos que no tienen nada y sobre todo unirnos para ayudarlos. Es nuestra responsabilidad de justicia y caridad, sobre todo apoyar los esfuerzos que en forma permanente quieren acabar con el ciclo de pobreza y llegar a construir comunidades sólidas que puedan saliar adelante y dejar atrás el crimen y la injusticia social.
Yo estoy pidiendo a todas las parroquias católicas de la Arquidiócesis, que el 17 y 18 de noviembre hagan una segunda colecta para apoyar el proyecto. Esto será una buena forma de anunciar la semana de Acción de Gracias.
Yo no puedo pensar en una mejor forma de celebrar y sobre todo, dar gracias de ser parte de esta campaña con nuestra contribución y generosidad. Dios bendiga sus corazones amorosos y caritativos.
Segando la cosecha
Este otoño estamos celebrando el centenario de cinco parroquias aquí en esta Arquidiócesis. Se trata de la iglesia de San Estanislao, en Portland; la iglesia de San Pedro en Newburg; las iglesias de San Andrés y San Esteban en la parte este de Portland; y la iglesia de San Ignacio también en el este de Portland.
La historia nos cuenta que a principios de 1900 fue un tiempo bueno para el crecimiento de la iglesia en la cuidad de Portland. De hecho, entre 1904 y 1918 el número de las parroquias en la parte este de Portland creció de tres a dieciocho.
Yo estoy completando mi décimo aniversario como Arzobispo aquí y he tenido la oportunidad de inaugurar sólo una nueva parroquia: San Juan Diego, en el noroeste de Portland.
Las personas están todavía esperando tener su propia iglesia, pero por ahora ellos asisten a la Iglesia Episcopal de San Gabriel, los sábados por la noche, y el campo universitario de Rock Creek del Colegio Comunitario de Portland, en el gimnasio, todos los domingos por la mañana.
El Arzobispo Christie era un gran promotor de la educación superior. Gracias a él, la Universidad de Portland fue establecida. Él verdaderamente quería un colegio universitario católico, pero el interés de los jesuitas de establecer una escuela preparatoria privada en Portland no pareció ser una prioridad en su lista.
El establecimiento de cinco parroquias celebrando su centenario este otoño, da evidencia del compromiso del Arzobispo de establecer una red de parroquias y fue también una meta muy importante durante el tiempo en que ocupó el cargo de Arzobispo. Nuestras parroquias católicas son muy similares a “sedes de campaña”. Allí nosotros somos fortalecidos, energizados, enfocados en nuestra tarea y renovados en nuestro compromiso de difundir la buena nueva del amor y la misericordia de Dios, a donde nosotros vamos y con las personas que conocemos.
La misión de la iglesia no es solamente el trabajo del clero, los religiosos y los ministros pastorales. La misión de evangelización de la iglesia es la responsabilidad de todos los bautizados. Las gracias sean para Dios.