Edición Impresa: 07/14/2005

La propuesta católica es una persona: Cristo Jesús

Desde el momento de mi llegada a Oregón como Arzobispo de Portland, hace siete años y medio, se me ha recordado muchas veces que el verano comienza el 5 de julio. Bueno, el verano está aquí y yo estoy agradecido con su llegada. La celebración del Día Nacional de la Independencia, un evento que se celebra a mediados del verano, nos da tiempo para hacer una pausa y celebrar las bendiciones que recibimos siendo ciudadanos de esta gran nación.

“¡América! ¡América! Dios derramó su gracia sobre ti”. Cuantas veces hemos cantado este estribillo recordando con nostalgia nuestra herencia de fe. Sin embargo, nosotros sabemos que hoy, Dios no es lo más importante en los corazones y la mente de muchos de nuestros compatriotas, tristemente. El mes pasado en la asamblea de la primavera de los Obispos Americanos, en Chicago, el Obispo Leonard Blair de Toledo, retó a sus hermanos obispos a estar más enfocados y ser más efectivos en nuestro ministerio como maestros de la fe en una cultura de “el aquí y el ahora”, lo que ha hecho a un lado a Dios.

En la actualidad, uno de cada seis americanos, proclama que no tiene una filiación religiosa en particular. Aquí en Oregón, más de la mitad de nuestros ciudadanos se identifica con esta tendencia que excluye a Dios de sus vidas. Esto representa un reto extraordinario para nuestra misión de evangelización. El reto debe ser confrontado si hemos de ser sinceros frente a la realidad de qué es lo mejor de nuestra herencia americana. Uno de los recursos que puede servir para llegar a quienes proclaman que no pertenecen a ninguna religión o confesión religiosa, puede ser la cultura. Es decir, todas aquellas cosas que las personas estiman como buenas, verdaderas y nobles.

Los maestros de la fe de hoy enfrentan una tarea formidable al intentar llevar un mensaje de esperanza a una cultura contemporánea, que no refleja la fe y las prácticas religiosas que caracterizaban a la mayoría de los que firmaron originalmente la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776. Un análisis detallado y comprensivo aunque un tanto sucinto, de este reto fue recientemente resumido por el Consejo Pontifical para la Cultura del Vaticano. Cinco puntos fueron puestos a nuestra consideración, los cuales veo particularmente útiles y creo que vale la pena compartirlos con todos ustedes. Primero que todo, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad muy seria de dar testimonio de la belleza de ser una persona amada por Dios. Si la misión de Cristo Jesús pudiera ser resumida en una palabra, ésta sería el “amor”.

Segundo, en un mundo donde muchos miran nuestra fe con bastante escepticismo, hay una gran necesidad de renovar la apología cristiana y explicar cuidadosa y pacientemente por qué es que somos realmente gente con esperanza. Los cristianos evangélicos son capaces de explicar su fe. Pero nosotros tenemos una creciente preocupación al ver que muchos nos enmudecemos cuando se trata de compartir las verdades y valores esenciales de nuestra comunidad de fe. Los buenos sentimientos acerca de Dios son una cosa, pero la fe sin el entendimiento va eventualmente a ser apagada por la lengua de oro de los profetas de la cultura secular de hoy.

Actualmente, la gente de fe es constantemente confrontada con la convicción general de la cultura secular de hoy, con respecto a que nuestras convicciones y valores deben ser guardadas en el armario. La religión no tiene lugar en el foro público. Sin embargo, ¿cómo podemos llegar a evangelizar al mundo, si nosotros no ponemos al Evangelio en contacto con todas las fuerzas que configuran la cultura de hoy?

Hoy más que nunca los cristianos y personas de fe, deben mantener una presencia pública en todas las discusiones que se llevan a cabo en la sociedad de hoy, acerca de lo que realmente es bueno y verdadero.

El mundo actual es perfecto para lo que podríamos calificar de alguna manera como la era del “ismo”. Nosotros lo conocemos, luchamos contra esto, pero algunas veces pareciera que esta situación dirige nuestras vidas como si se tratara de una corriente ideológica que está por encima de la religión. Me estoy refiriendo a los gustos del relativismo, nihilismo, individualimo, materialismo, comunismo, hedonismo, indiferentismo, secularismo, ateísmo y agnosticismo.

Los maestros de la fe, particularmente aquellos que han tomado el camino de la educación, necesitan ofrecer una propuesta alternativa y que tenga sentido para la cultura cristiana, con el fin de encontrar respuestas frente a todos esos “ismos”. La propuesta católica, por supuesto, no es otra ideología. Es una persona: Cristo Jesús, nuestro Salvador y hermano, cuya misión ha transformado al mundo. Finalmente, quería tocar otro punto importante relacionado con las personas que viven su fe y deben demostrarla a los no creyentes y aquellos que son indiferentes con Dios, que la única manera en que una persona puede ser realmente humana es siendo religiosa, es decir una relación con lo divino.

Para ser real y totalmente humano, uno debe eventualmente encontrar a Cristo Jesús, el Mundo Divino, cuyas buenas nuevas están hechas para ser compartidas con mujeres y hombres de todas las culturas. Nosotros nunca debemos olvidar que Cristo Jesús no es solamente un gran maestro de la fe, con un mensaje atractivo para todas las generaciones. él es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. Por eso, la influencia positiva de una persona hacia otra, es la mejor herramienta de evangelización en nuestro tiempo y en cualquier época. Como nación, nosotros nos hemos podido extraviar de nuestras raíces basadas en la fe, pero Dios aún bendice a América. Este verano recordemos que él quiere bendecir esta tierra maravillosa a través de usted y a través de mí.

La libertad les ha sido negada

El domingo 14 de mayo celebré el XIII Aniversario del establecimiento de la comunidad vietnamita en Salem. La comunidad vietnamita se reunió en el Grotto de Portland para celebrar el Año de la Eucaristía y conmemorar los 30 años de exilio de su tierra natal, desde que el comunismo tomó el poder durante la primavera de 1976.

La celebración del Día de la Libertad comenzó en el Grotto en 1976. Esta celebración tenía la intención de crear un espacio para los nuevos inmigrantes en Portland, con la idea de la independencia. Ellos estaban muy agradecidos por la libertad que estaban disfrutando en los Estados Unidos una vez que salieron de su tierra natal. Con el paso del tiempo, otros grupos se han unido a nuestros hermanos y hermanas vietnamitas en esta celebración. En el grupo ahora se encuentran los polacos, croatas, rusos, coreanos, filipinos, hispanos, euroasiáticos, camboyanos y laosianos. La iglesia de Nuestra Señora de Lavang y el Vicariato Asiático del suroeste, bajo la dirección del vicario James Ninh Van Pham, organizó esta celebración. Miles de adoradores se reunieron en el Grotto y le dieron gracias a Dios y honraron a la Virgen Bendita y a los santos mártires vietnamitas. El cardenal John Baptist Pham Minh Man actual arzobispo de Saigon, presidió la eucaristía.

Al igual que la Iglesia de San José, en Salem y la Parroquia de Nuestra Señora de Lavang en Portland, los ministerios en idioma vietnamita están también disponibles en la Iglesia de San Antonio, en Tigard; la Comunidad Católica de San Andrés Dun Lac en Beaverton y la Iglesia del Corazón Inmaculado, en Portland. Los grupos de indonesios y laosianos se reúnen regularmente para la misa en su propio idioma aquí en nuestra Arquidiócesis.

Creciendo en Santidad

Hasta este momento, ya se han realizado casi todas las reuniones vicariales de primavera. Es mi más sincero deseo que estas reuniones sirvan para promover y aumentar la colaboración en cada parroquia y entre las parroquias. Nosotros somos los pastores y los trabajadores profesionales de la iglesia y tenemos que aprender cómo trabajar en colaboración con nuestros parroquianos para determinar las estrategias para llevar a cabo nuestra labor de evangelización. Pero las parroquias por sí mismas, no pueden operar efectivamente si están aisladas, porque cuando esto sucede, muchos de sus servicios se eliminan. Por eso, es vital la colaboración entre las parroquias para ofrecer un mejor servicio a las diversas necesidades de nuestra gente.

Desde el año pasado, el Consejo Pastoral Arquidiocesano ha venido trabajando constantemente para llegar como iglesia arquidiocesana a implementar las prioridades pastorales, que promulgamos el mes de junio del año pasado en Misión 2004.

A continuación voy a mencionar esas prioridades:
1. Formación en la fe a todo nivel. 2. Ministerio de jóvenes y jóvenes adultos. 3 Ministerio multicultural y de evangelización.
Las reuniones vicariales de la primavera dieron al liderazgo parroquiano la oportunidad de ofrecer algo de retroalimentación al Consejo Pastoral Arquidiocesano acerca del progreso que se ha obtenido y la forma de animar a las comunidades a ver lo que ellas pueden hacer para implementar programas que lleguen a solucionar sus necesidades creando prioridades en cada comunidad. Después de todo, para la mayoría de las personas la experiencia de la iglesia se vive a nivel parroquial.

El Consejo Pastoral está considerando la necesidad de educar a cada uno de sus miembros, con el fin de servir teniendo claro el compromis frente a la diversidad de culturas que hay en la iglesia y están representadas en nuestra Arquidiócesis. Por ejemplo, uno de los puntos importantes sería el de aprender los idiomas de cada uno, especialmente el español y el inglés, con el fin de capacitar a los líderes que trabajan con cada grupo étnico y cultural, en el occidente de Oregón.

Hay otras dos prioridades que continuarán estando en nuestra agenda, a pesar de que no fueron recomendadas. La primera, por supuesto, es el manejo de las consecuencias de los litigios extensos y la bancarrota que preocupa a la Arquidiócesis en este momento. Estas son dos situaciones muy serias y que requieren de mucho tiempo y atención directa por parte del personal de la Arquidiócesis, además de todos ustedes que están a la cabeza de nuestra vida en parroquia. Nosotros continuamos orando para que el Espíritu Santo nos guíe hacia una justa y oportuna resolución de todos estos reclamos.

La segunda prioridad es una que es consecuencia de nuestro discipulado, a saber, nuestro crecimiento personal en santidad. Debido a la bancarrota hay muchos programas y actividades que nuestra Arquidiócesis en este momento es simplemente incapaz de promover y patrocinar. Esto es frustrante para mí, porque todo esto es el trabajo de Dios, el cual yo deseo realizar durante mi arzobispado. Hasta que las demandas de justicia sean resueltas a través de los procedimientos de la corte de bancarrota, nosotros simplemente no podemos operar para expandirnos como quisiéramos.

Jesús: Camino de vida y pensamiento

George Orwell lo vio venir. En su ensayo Politics and the English Language, él se burló de la idea que sugiere “que alguien puede pensar por usted, hasta cierto punto”. él dijo: “Si los pensamientos corrompen el lenguaje, el lenguaje puede también corromper los pensamientos”. Mis amigos, el lenguaje está corrompiendo los pensamientos de muchos de nuestros ciudadanos frente a nuestros propios ojos.

Nosotros vivimos en un mundo en el cual se considera la idea de favorecer a la mujer para que decida en materia del aborto (Pro-Choice). Esta es una expresión Orwelliana perfecta, porque ejemplifica el uso del lenguaje eufemístico en discursos políticos para disfrazar acciones e ideas moralmente inaceptables.

La “libertad de elegir”, aparentemente justifica el aborto, el suicidio con ayuda de un médico, los matrimonios de personas del mismo sexo y hasta ahora, las investigaciones utilizando células especiales tomadas de seres humanos. Cuando la iglesia y otras instituciones que piensan de la misma manera, hacen el esfuerzo en el foro público por proteger la vida humana y promover la vida familiar, nosotros somos en gran parte ignorados y si no nos ignoran, se burlan de nosotros. De alguna manera, estamos sugiriendo que no toda elección está moralmente justificada.

Pero esta convicción es ofensiva para quienes se han dejado seducir por la idea de la “libertad para elegir”, con la justificación de lo que es “políticamente correcto”, tanto en los medios como en la academia. Pero estos asuntos son muy importantes para nosotros como para encoger nuestros hombros y alejarnos. Nosotros debemos ser pacientes y perseverantes al promover y apoyar las prioridades morales de la vida pública.

Como personas de fe tenemos la responsabilidad de resaltar la dimensión moral de los asuntos y participar en el debate sobre las normas públicas. El problema es que el debate con frecuencia se vuelve partidario y nuestra postura no debe ser partidista, porque las partes se dividen y nosotros somos identificados en forma errónea como partidistas, por aquellos que están en desacuerdo con nuestra postura. Desde que ninguno de los mayores partidos políticos abraza la táctica total de las enseñanzas sociales católicas, la iglesia no tiene preferencias en cuanto a los partidos. De alguna manera esto es una bendición, porque nos obliga a movernos más allá de los partidos políticos y apoyar aspectos de norma pública de acuerdo con los principios, no las afiliaciones partidistas o el interés propio.

Todos estos temas impactan significativamente la vida humana y familiar. Yo los animo a escuchar cuidadosamente lo que la gente tiene que decir. Insista sobre el uso de lenguaje preciso en discusiones relacionadas con el tema de la vida o la muerte. En muchos casos, el lenguaje de los medios y los políticos ha corrompido el pensamiento de muchos de nuestros amigos y vecinos. Con esperanza el lenguaje de los verdaderos discípulos de Jesús, un lenguaje de integridad, consideración, gracia y compasión liderará los nuevos caminos de pensamiento y de vida para toda la gente.

AddThis Social Bookmark Button