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Inicio : Comunidad y Fe : Comunidad y Fe 24 de Mayo de 2018

12 de Mayo de 2018 7:50:00 PM
Lulú Rodríguez es una mamá que educa sus hijos y ayuda en la Iglesia
"No encuentro una bendición más sincera y más grande fuera de la iglesia, que la que da servir a los jornaleros".
Francisco Lara/El Centinela
Lulú Rodríguez comparte unos minutos con sus hijos, leyendo y explicando las lecturas a sus hijos.
Francisco Lara/El Centinela
Lulú Rodríguez comparte unos minutos con sus hijos, leyendo y explicando las lecturas a sus hijos.
Álbum familiar
Lulú Rodríguez con sus 4 hijos Alan, Alex, Amy y Giovani.
Álbum familiar
Lulú Rodríguez con sus 4 hijos Alan, Alex, Amy y Giovani.
Ver Video:


Francisco Lara
De El Centinela


Ella es Lulú Rodríguez, una mujer, que aparte de ser mamá lidera un ministerio, de la Parroquia de San Pedro, el cual involucra el servicio de a los jornaleros en la ciudad de Portland.

Lulú Rodríguez, tiene 4 hijos, Alan de 25 años, Alex de 21 años, Amy de 18 años y Giovani de 13 años. Alan y Alex ya no viven con ella, pero nos dice ellos siempre están dispuestos a ayudarlos en cualquier cosa que necesiten. El pequeño Giovani va a la escuela como todos los otros niños en su colonia, pero Amy, ella siempre tiene que estar con mamá o con alguna otra persona, ya que ella necesita ayuda, las 24 horas del día.

Amy nació con un síndrome llamado Rett.

El síndrome de Rett es una extraa enfermedad genética que causa problemas en el desarrollo y en el sistema nervioso, la mayoría en niñas. Se relaciona con el Autismo. Al principio, las bebés con este síndrome  parecen crecer y desarrollarse con normalidad. Sin embargo, entre los tres meses y los tres años detienen su desarrollo e inclusive pueden perder algunas habilidades. Los síntomas incluyen:

• Pérdida del habla

• Pérdida de los movimientos de las manos, tales como agarrar las cosas

• Movimientos compulsivos como retorcerse las manos

• Problemas de equilibrio 

• Problemas respiratorios 

• Problemas de conducta

• Problemas de aprendizaje o discapacidad Intelectual

El síndrome de Rett no tiene cura. La mayoría de las personas con síndrome de Rett vive hasta la edad madura o más. Suelen necesitar cuidados durante toda su vida. Algunos síntomas pueden tratarse con medicinas, cirugía y fisioterapia o terapia del lenguaje. Se estima que el síndrome de Rett afecta a una de cada 10 000 niñas.  Ocurre en todos los grupos raciales y étnicos a nivel mundial. Afecta principalmente a mujeres. 

La vida de Lulú es una vida normal, como la de otras mamás, ella trabaja, cuida y educa a sus hijos y ayuda en la Iglesia en su ministerio.

Lulú Rodríguez platicó con El Centinela acerca de su experiencia de ser mamá y esto fue lo que nos contó:

EC: ¿Qué significa para ti ser mamá?

Lulú Rodríguez: Es una gran bendición, ya que hay muchas mujeres que no poder serlo, para mí, que Dios me haya prestado a mis 4 hijos es una gran bendición.

EC: ¿Ser mamá, es más o menos lo que esperabas?

LR: Sí, mis hijos siempre han sido buenos hijos y siempre quise tener una hija, y Dios me lo concedió. Claro que como en todas las familias, pasa como decía mi abuelita “Cuando los hijos están chicos los problemas son chicos y cuando los hijos son grandes los problemas también”.

EC: ¿Como te acomodas para ser mama y servir en la iglesia al mismo tiempo?

LR: A veces es un poco complicado, ya que Amy, necesita mucha ayuda, y para salir necesito que alguien me la cuide, pero si no encuentro quien, yo me la llevo conmigo y siempre está ahí a mi lado. Su discapacidad no me ha detenido.

El ministerio del cual formo parte, se dedica a llevar comida a los jornaleros el último sábado de mes, se les lleva desayuno, café y fruta para todos.Ese servicio, yo lo pongo como regresarle a Dios un poquito de todo lo que Él me da. A veces aun sin carro y llevando a mi hija conmigo ahí voy, ella no es un impedimento para poder servir y ayudar en la iglesia.

EC: ¿qué tipo de ayuda necesita tu hija?

LR: Ella necesita que alguien le ayude todo el tiempo, ella necesita ayuda para caminar, no se puede cambiar sola, no puede ir al baño sola, usa pañal, no puede comer sola, no puede hablar ya que ella tiene un retraso mental grande, ahora ella con su edad es como cualquier mujer de 18 años, así que es algo más de que estar pendientes. Pero aun así cuando ella regresa de su escuela siempre tiene para mí una sonrisa y sus sonidos que sabemos son de alegría por verme.

EC: ¿Tienes otros 3 hijos varones?

LR: Si ellos siempre están al pendiente de mí, aun cuando los dos mayores ya no vivan aquí, ya que como otros muchachos de su edad, buscaron vivir fuera de casa, pero eso no hace que no estén siempre al pendiente de nosotros. Ellos siempre vienen y ayudan en la casa, y con su hermana, la atienden la cuidan y pasan tiempo con ella. Eso me ayuda mucho para poder ir a la iglesia a servir, la verdad recibo mucha ayuda de ellos.

EC: ¿Cuál es el objetivo de tu ministerio o cuál es su fin?

LR: Es un ministerio de la Parroquia de San Pedro, en el cual, una vez al mes, les llevamos comida a los jornaleros de la ciudad de Portland.

Es un ministerio en que toda la comunidad contribuye, unos monetariamente ya que todo lo que llevamos de comida, café y demás, sale de las donaciones de los feligreses, aparte de la aportación de todas las personas que vamos a comprar las cosas, las que se juntan a preparar y las que llevamos la comida a los jornaleros.

Nosotros preparamos alrededor de 120 desayunos, café y fruta para todos ellos, para que coman y repitan si es que se puede.

No hay otra bendición más sincera fuera de la iglesia que la de servir a los jornaleros. A ellos no les importa qué tipo de persona es uno, ellos siempre le dan a uno las gracias, con una gran sonrisa.

EC: ¿Qué lugar ocupa Dios en tu vida como mamá?

LR: El primer lugar, Él es el que me ayuda a seguir adelante, porque a veces, con la discapacidad de mi hija, me es muy difícil seguir adelante, pero gracias a Él sigo, ya que me da la paciencia y perseverancia necesaria para continuar en este camino de ser mamá, y así seguir cuidando, educando y guiando a mis hijos.

Tenemos que tener siempre presente a Dios, en todo, como cuando dos novios empiezan una relación, y siempre quieren estar junto a esa persona especial, todo el día junto a ella, de su mano, creo que así debemos de estar todos con Dios. 

Así como yo un día me enamore de Dios y ese amor me ha permitido ser mamá y poder seguir sirviéndolo.

Mientras uno se enamore de Dios, será Él, el que tenga el control de nuestras vidas, quizá como en mi caso, no siempre será lo más adecuado o lo más fácil para sobrellevar en la vida, pero yo siempre digo: “Él nos quitará la venda de los ojos y venga lo que venga el estará en control, no nos preguntará si vamos a poder o no con esa carga”, porque siempre me dice la gente: “Que bárbara usted, yo no podría sobrevivir teniendo una hija especial”, y mi respuesta es siempre, “Yo no pedí a Dios tener una hija especial, pero tomé el reto junto con Él”.

Cuando mi hija nació, fueron tiempo muy difíciles, no podía aceptarlo, hasta que lo puse todo en manos de Dios, y me di cuenta que no fue un castigo como antes lo pensaba, sino más bien una bendición.

Le agradezco a Dios por haberme dado a mis hijos y por la bendición de ser mamá, y también por el regalo de mi hija, fue por ella que entendí otra gran misión de amor tan grande que Dios tiene para mí, ella cambio mi vida.

EC: ¿Algún concejo que les quieras dar a nuestras lectoras mamás o que quieren ser mamás?

LR: Que siempre sigan pidiendo a Dios sus bendiciones, que pidamos nos siga ayudando a seguir siendo buenas mamás, para poder seguir adelante. Sin importar que tan grande sea nuestra fe, nunca nos olvidemos de Él.

        FranciscoL@ocp.org





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